
En el distrito rural de Pachacamac, en el sur de Lima, viven Ulises Moreno y Carmen Felipe-Morales en una propiedad llamada "Bioagricultura Casa Blanca”. Allí, hace muuuchos muuuuchos años estos ingenieros agrónomos dejaron de comprar gas, petróleo y fertilizantes comunes, y se dedicaron a desarrollar un proyecto experimental en la finca.
Están trabajando en un proceso de reciclaje natural que les está dejando gas para encender la cocina de su casa, energía eléctrica para una docena de bombillos y abono que utilizan en sus plantaciones y esperan que en unos años puedan poder darle luz a toda finca.
Alguna vez han escuchado de unos mamíferos roedores sudamericanos, estrictamente herbívoros que pesan alrededor de un kilo, viven en áreas abiertas y utilizan hoyos y madrigueras para protegerse? ...Si señores, estoy hablando del llamado cobayo, cui, conejillo de Indias, cuye o cuyo!
Pues resulta que estos señores están haciendo dos cosas con los desechos de estos animales. La primera es depositar los desechos bajo tierra en un biodigestor que los fermenta y los mezcla con agua, dando como resultado gas metano y abono líquido. La segunda, es mezclar el estiércol con residuos de cosecha en pequeñas montañitas para después de unos días tener abono listo para llevárselo a las plantas de la finca.
Con la crisis de la comida, la mayoría de la energía siendo obtenida de los combustibles fósiles y el supuesto incremento del 50% que habrá en la demanda de energía para el 2030, ideas sostenibles y creativas como la de los cuyes no suenan nada mal. Como dijo en una entrevista el señor Moreno: “En muchos casos la pobreza no es falta de recursos sino expresión de nuestra incapacidad para transformar la realidad en calidad de vida y desarrollo".
"La deuda que tenemos con el juego de la imaginación es incalculable" Carl. G. Jung

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